En 2016, se firma el Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y el grupo armado FARC-EP. Esto supone una oportunidad para establecer nuevas rutas de desarrollo sostenible en el territorio colombiano, pero no es suficiente con haber firmado un acuerdo. La Paz no es únicamente la ausencia de conflicto: la Paz viene cuando las personas están tranquilas con respecto a su futuro, cuando las instituciones son fuertes y cumplen con las comunidades a las que sirven, cuando el tejido social se ve realmente restaurado y el territorio se cuida como medio de vida.
Por eso se comienza a crear el PDT-Nariño (Proyecto de Desarrollo Territorial del Departamento de Nariño en Condiciones de Paz), con las contribuciones de AECID (Cooperación Española) y el EUTF (Fondo Fiduciario de la Unión Europea para la Paz en Colombia).
¿Qué rol cumplen el Diseño y la Comunicación en un proyecto de esta envergadura?

Diseñando oportunidades económicas en un contexto post-conflicto
En PDT-Nariño se articularon actores públicos, organizaciones sociales y agencias de cooperación para crear alternativas de desarrollo en zonas rurales históricamente excluidas, con líneas de trabajo que iban desde el turismo comunitario hasta el acceso al agua y el fortalecimiento de la participación ciudadana. Nuestro rol tuvo lugar en el corazón de esa intersección entre diseño y comunicación: acompañamos el proyecto desde el área de comunicación, entendida no como altavoz unidireccional, sino como un proceso de creación de sentido compartido entre actores muy diversos. Desde ahí contribuimos a hacer visible el PDT‑Nariño, a generar espacios de encuentro y diálogo, y a consolidar narrativas que ayudasen a que las comunidades se reconocieran como protagonistas de la transformación de su territorio.
En muchas zonas rurales de Nariño, la ausencia histórica del Estado y la falta de alternativas sostenibles empujaron a comunidades enteras hacia economías ilícitas y dinámicas de conflicto. PDT‑Nariño trabajó precisamente sobre ese punto de inflexión: ¿qué nuevas oportunidades económicas pueden abrirse cuando el territorio empieza a salir de la guerra, y cómo se construyen de manera que no reproduzcan desigualdades ni dañen los ecosistemas?

Desde la comunicación y el diseño, apoyamos líneas de trabajo que buscaban cambiar de cultivo… y de horizonte: pasar de la coca al cacao u otros productos agroecológicos, fortalecer redes de turismo comunitario y acompañar procesos educativos ligados al emprendimiento local. Esto implicó crear materiales, dinámicas y relatos que conectaran las iniciativas económicas con una visión de paz arraigada en el Buen Vivir: vivir en armonía con las personas y con el entorno, y generar ingresos sin destruir las bases ecológicas del territorio.
Así es que el diseño nos permite dar estructura y visibilidad a nuevas configuraciones socio‑técnicas: servicios turísticos gestionados por comunidades, cadenas de valor agrícolas más justas, o iniciativas educativas que vinculaban escuela, familia y territorio. Nuestra tarea fue traducir estos procesos en experiencias, mensajes y soportes que ayudasen a tejer confianza entre actores económicos, comunidades locales e instituciones, reforzando la apropiación local de las oportunidades que se estaban abriendo.
Comunicación para el Desarrollo, y Comunicación Institucional
La Comunicación para el Desarrollo (C4D) pone el énfasis en la participación, el diálogo y la creación de narrativas compartidas, por encima de la mera difusión de mensajes. Más que “contar lo que se hace”, se trataba de crear conversaciones, espacios y herramientas para que las comunidades pudieran nombrar sus propios problemas, imaginar soluciones y narrar sus logros con su propio lenguaje.
Eso se tradujo en procesos de escucha y co‑creación, en los que diseñamos tanto medios (brochuras, materiales educativos, recursos visuales, contenidos digitales) como actividades (talleres, dinámicas participativas, espacios de networking y eventos). Estos dispositivos actuaban como mediadores: ayudaban a poner en relación a personas que antes no se encontraban, a visibilizar iniciativas que pasaban desapercibidas y a consolidar acuerdos y aprendizajes en formas tangibles que pudieran circular más allá de cada taller o reunión.
Al mismo tiempo, había una dimensión de comunicación más institucional, orientada a la visibilidad del proyecto, la rendición de cuentas y la articulación con otros actores públicos y privados. Se trata de alinear la marca del proyecto con el resto de actores clave, generando confianza y atrayendo aliados que puedan sumarse a los procesos en marcha.
Herramientas y dinámicas para casos concretos
Stakeholder mapping y diagnóstico participativo
El mapeo de actores, adaptado para contextos vulnerables, identifica barreras de acceso antes de cualquier intervención. En PDT-Nariño, tanto el equipo de coordinación y formulación del proyecto, como el equipo de comunicación, facilitaron diálogos en terreno con los actores locales. Algunos ejemplos son las comunidades indígenas, mujeres víctimas de violencia, productores agrícolas (p.ej. de coco y cacao), las instituciones públicas del Departamento de Nariño y las alcaldías de Pasto, Tumaco e Ipiales.

Artefactos interactivos para construir relaciones
Un ejemplo es el «Kit de Viaje» que diseñamos para que las iniciativas de turismo comunitario de las distintas partes de la región conectaran entre sí. Creamos un evento donde las iniciativas seleccionadas para trabajar con PDT-Nariño pudieran encontrarse y construir relaciones que las fortalecieran. Uno de los materiales era un pasaporte para registrar ideas y anotar las cuestiones que surgían durante las dinámicas participativas o el networking. También un boleto de embarque, que actuaba como un dispositivo de evaluación de los eventos y experiencias. Stickers de cada iniciativa de turismo comunitario para interactuar de forma visual y táctil, Y por supuesto, mapas compartidos donde visualizar las distintas iniciativas de turismo comunitario y las posibles colaboraciones.


Cartillas educativas para consolidar aprendizajes
Los diversos procesos llevados a cabo con comunidades e instituciones, en algún momento, se deben consolidar en materiales concretos. A veces, la infraestructura que queda desplegada es tan ingenieril como una obra para saneamiento y abastecimiento de agua. Otras veces, lo que se consolida es un protocolo o una política pública de participación. O una metodología de enseñanza implementada en las escuelas. Desde el área de comunicación, diseñamos muchos materiales que servían precisamente para eso, para consolidar procesos. Por ejemplo, una serie de cartillas que servían para consolidar los aprendizajes desarrollados en las cadenas productivas de coco y cacao. O en el área de tributación y relaciones con las administraciones públicas.

Infografías para hacer accesibles datos complejos
En el territorio se generan una serie de investigaciones y datos sobre lo que está ocurriendo, que deben ser compartidos de una forma útil. De una forma en que las comunidades e instituciones puedan comprenderlos de verdad, y actuar sobre ellos. Y para ello, el diseño de infografías puede ser una herramienta clave.
Un ejemplo son las investigaciones sobre Cifras Violeta y Cifras Arcoiris. Las primeras, sobre violencias hacia las mujeres; las segundas, sobre violencias hacia personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas. Diseñamos una serie de infografías para visualizar, de forma comprensible, estos datos sobre violencias en el municipio de Pasto, Nariño.
Historias de vida
Que las personas beneficiarias del proyecto cuenten sus propias historias. No hay mejor manera de entender cuáles son sus experiencias, y cómo el proyecto les está impactando. Buscamos ocasiones en las que entrevistar a diversas personas – tanto de las comunidades como de las instituciones participantes – para recoger esos testimonios. Muchos, quedaron grabados para ser empleados como material de comunicación.
Equipo:
Pedro Sáez Martínez
Equipo de PDT-Nariño
