Sabemos que la crisis climática va a modelar el modo en que vivimos y nos articulamos como sociedad – en muchos casos, con escenarios distópicos. Sin embargo, seguimos teniendo enormes dificultades para procesar emocional, cultural y políticamente lo que implica la tan necesaria transición ecológica. No tanto por falta de información; más bien, por falta de espacios compartidos de sentido. Decía Neri Oxman que ya no estamos en la era del Enlightenment (la Ilustración, el conocimiento), sino del Entanglement (la conexión y relacionamiento entre todos los puntos, que ya tenemos pero de forma inconexa).

Si los datos científicos duros, por si solos, no son suficientes, ni tampoco lo es la infraestructura ingenieril para la descarbonización, ¿qué nos falta? ¿Cuál es el pegamento que nos ayudará a unir esos puntos aún inconexos?

La Bienal Climática encuentra la respuesta en el arte y la cultura.

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La primera edición de una iniciativa interdisciplinar y descentralizada

Si seguimos hablando de conectar(nos) y relacionar(nos), encontramos que la Bienal aúna diversas disciplinas – artísticas, científicas… – y distintos actores: desde ministerios varios (Transición Ecológica, Cultura, Vivienda), pasando por el Gobierno de Asturias, hasta el Ayuntamiento de Avilés a nivel local, así como fundaciones y otras organizaciones que te cuento más abajo. Incluso, más de 40 artistas y colectivos que van desde lo local a lo internacional.

En un contexto quizá marcado por la polarización, esta voluntad de reunir diversidad ideológica, generacional y social para abordar los retos de nuestro tiempo me parece profundamente estratégica. A la vez que sanadora.

¿Y por qué Avilés y Asturias para la primera edición? El territorio atraviesa un momento clave de transición ecológica y descarbonización. Asturias, un lugar con una tradición minera tan potente… ahí siento una conexión, como cartagenero, ya que la economía de mi ciudad natal es altamente dependiente de lo fósil y enfrenta muchos trade offs en esta transición.

La activación de todo un territorio

Asistimos a toda una coreografía distribuida por la ciudad y la región. La Bienal se despliega en antiguos equipamientos industriales, escuelas de arte, centros culturales y espacios patrimoniales. Lo cual, es todo un statement de que la cuestión climática atraviesa la memoria material de un lugar, sus oficios, sus calles… y las personas que lo habitamos. Esos espacios funcionan como capas de la historia de un territorio que ha prosperado gracias a la industria fósil y que ahora necesita reescribirse sin negar de dónde viene.

El territorio se convierte en un laboratorio vivo – y para desarrollar esa experimentación, es vital el intercambio entre arte, ciencia y tecnología. Por ello, en la Bienal se desarrollarán residencias en colaboración con la Agencia Estatal de Meteorología y la Fundación Ciudad de la Energía. Probablemente, veremos múltiples innovaciones salir de aquí – algunas de las cuales, podrían escalar a convertirse en startups de impacto.

Collage cartográfico de Avilés, por
Elisa Cuesta, 2024. Fuente: web de la Bienal Climática.

Ejes para pensar (y sentir) la transición

El encuentro se articula en torno a tres ejes:

  • Duelos y Júbilos, que aborda, precisamente, esa dimensión emocional que ancla la experiencia cotidiana y la memoria colectiva de la transición ecológica.
  • Industrias Presentes, que pone el foco en esa herencia minera e industrial asturiana, y en cómo se piensan progreso y sostenibilidad desde análisis tanto materiales como simbólicos.
  • Estación Meteo, que, aunando investigación artística con diálogo científico, explora nuevas formas de observar y comunicar fenómenos atmosféricos.

Algunas de las personas y entidades detrás de la Bienal

Siempre me interesa el entramado social que hace posible cualquier innovación, por ello, además de las entidades gubernamentales antes mencionadas, no se nos pueden escapar algunas líderes del proceso. Desde Atelier itd, Amanda Masha Caminals es la directora artística de la Bienal, y Carla Jaria lleva la producción artística y la gestión de proyectos europeos. Zoe López se encarga de la mediación artística, y Elena Mataix de Aprendizajes. A nivel de investigación, tenemos a Elisa Cuesta (desde lo artístico) y a Cecilia López Pablos (con enfoque territorial). Y también forman parte del equipo Miguel Soberón, Camila Cabral y Caren Camiscia.

La iniciativa cuenta, además, con el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso, y de la filantrópica Porticus.

Así es que, desde este entramado, se nos lanza la pregunta:
“¿Qué utopías podemos imaginar hoy?”

Regeneración Creativa

Toda la filosofía y el proceso de la Bienal conectan profundamente con lo que hay detrás de Regeneración Creativa. Con la metodología – mapear el territorio y las controversias socioculturales, ambientales y económicas; activar la transformación con estrategia y visión colectiva y de futuro; y darle forma a la experiencia cotidiana de la transición de una forma tangible. Pero también con el propósito mismo y con la filosofía de lo que hacemos.

💫 Y tú, ¿te apuntas a la Bienal Climática?

Autoría: Pedro Sáez Martínez