El pasado 17 de septiembre (2025), asistimos a un evento de ADCV al que llevamos a nuestro estudiantado del Máster Universitario en Ingeniería del Diseño de la UPV. El formato del evento, creado y moderado por Rafael Armero, es el “Cuadrilátero”. Efectivamente, un cuadrilátero, como un ring de boxeo, con las personas participantes distribuidas en las esquinas, y el resto del público — que también participa, sumándose al debate tras las intervenciones — sentado alrededor. Un formato dinámico y enriquecedor.
Este último Cuadrilátero se destinó al amplio y retador tema “IA y creatividad”. Contó, en cada esquina del cuadrilátero, con profesionales que tienen mucho que decir al respecto:
- Nuria Lloret, Catedrática UPV y directora del Observatorio de IA y Diversidad.
- Álvaro Orts, abogado ICAV y consultor legal en privacidad, RGPD e Inteligencia Artificial.
- Luis Demano, ilustrador y diseñador gráfico.
- Chumpy, directora creativa en Fresca.
Así pues, con este formato, tomamos buena nota de las reflexiones que se expusieron — algunas, con diferentes perspectivas y matices al respecto.
¿De qué hablamos cuando hablamos de Inteligencia Artificial?
En realidad, la Inteligencia Artificial es otro avance tecnológico más. Otra máquina. Tal y como en la era de la revolución industrial, se comenzaron a automatizar las tareas más físicas, en nuestra era, asistimos a la automatización de habilidades y tareas cognitivas. Esto supone algunas diferencias, claro… esta máquina actual, a priori, está más democratizada que las antiguas máquinas que automatizaban fábricas. Y esto no es baladí, porque, como se dijo en el cuadrilátero, “la cuestión no es la tecnología, sino la organización social. ¿Quién controla la herramienta? ¿Quién decide cómo es su desarrollo?”
El posicionamiento con la IA, con esta herramienta de automatización del trabajo cognitivo, tiene ciertas ventajas. Por ejemplo, se mencionó la capacidad que la IA nos da para facilitar la accesibilidad a personas con diversidad funcional en ciertos contextos. Y nosotros añadimos: las posibilidades que abre la IA para gestionar datos climáticos o de uso y producción de energía, y dar respuestas que adapten la producción a la demanda, incluso de una forma predictiva. En definitiva, las posibilidades con una utilidad social son muchas. El problema, como se dijo en el evento, es que la IA se está enfocando, precisamente, en la parte menos útil para el ser humano.
Los impactos de la Inteligencia Artificial
“La potencia sin control no sirve de nada” (Pirelli).
Uno de los problemas expuestos en el cuadrilátero es la manera en que se han construido los modelos de IA, y más en concreto, los modelos generativos, ampliamente utilizados en la industria creativa. Algunas empresas han ido cogiendo conocimiento público — sin permiso — y han comenzado a lucrarse de ello. “Esto es como si te llevas todos los libros de la biblioteca, sin pagar el alquiler. Ahí es donde está el debate legal, jurídico…”
En este sentido, se dijo que la IA había jugado con una baza: entrar cuando aún no había regulación específica. En realidad, esto es lo que suele ocurrir con la tecnología y la innovación: se materializan mucho antes que las leyes, por definición. En cualquier caso, se matizó: “en realidad, sí está regulado, pero se interpreta la ley a su gusto…” y se juega en el terreno de lo “alegal”. La Inteligencia Artificial estaba regulada bajo la premisa de ciertas excepciones: en el campo académico y de la investigación — no en el campo comercial — sí se podía desarrollar. Es decir, hasta cierto momento, se permitía investigar con IA, pero no crear contenido. Pero… ¿no es “investigación” lo que dicen hacer muchas empresas que producen IA? “Cada uno interpreta la ley a su gusto”. Por otro lado, grandes masas de desarrollo de la IA — aunque luego se utilice globalmente — están en lugares geográficos donde ciertas legislaciones más avanzadas no tienen validez.
Dilemas éticos y profesionales de la IA
Con respecto al sector de la creatividad, se planteó el siguiente dilema: “En un proceso de creación en el que hayáis usado IA, ¿el resultado lo consideráis vuestro, de vuestra autoría?” La cuestión de la propiedad intelectual, el derecho de autoría, aparecen muchos interrogantes a este respecto.
Por otro lado, se habló de cómo nuestra propia civilización va a cambiar debido a esta tecnología — probablemente, acrecentando algunas de las crisis a las que ya nos enfrentamos. Apareció, en este sentido, la cuestión de la pérdida de puestos de trabajo, la Renta Universal, y la hiper-productividad. Pero también cuestiones como la toma de decisiones políticas a través de IA — nombrando el caso de Albania con su ministra virtual “Diella”. También se debatió sobre si el uso de la IA en la creación puede conducir a una mediocridad en el trabajo creativo, y una homogeneización de la cultura.
A veces se habla de la Inteligencia Artificial, casi, como si de una persona se tratara. Hay una cierta antropomorfización. Alguien que piensa y que dice algo. Sin embargo, en realidad es un sistema industrial. Es una máquina, una herramienta. Y como tal, se produce en unos lugares determinados y en base a unas intenciones determinadas. En este sentido, la IA tiene también unos impactos ambientales, como cualquier sistema industrial, que conviene evaluar debido a su enorme escala. “La IA va a morir de éxito”, se dijo en el cuadrilátero. “Funciona bajo la Paradoja de Jevons, y esto no se puede sostener. El futuro no está en la IA, está en la DANA de Valencia, en el apagón general del otro día, y en otros episodios que vamos a tener que parar”.
Diseñar un mundo sostenible y bello (también para la Inteligencia Artificial)
En el cuadrilátero se advirtió sobre las actitudes victimistas y derrotistas. Conviene evitar quedarse con el mensaje de que hay unas pocas empresas que, como son poderosas, tienen todo el control sobre qué es la IA y cómo se usa. En primer lugar, porque todas las partes tenemos una responsabilidad en esta cuestión. Y en segundo lugar, porque siempre hay un margen de acción: debemos conocer las normas, educar, y actuar para que la IA esté mejor diseñada. Se comentó el ejemplo de Colombia, donde el Ministerio había decidido hacer un plan de investigación sobre cómo integrar la IA en la educación superior: concienciar, entender su producción y su uso, y sus implicaciones.
En Monnou estamos alineados con la noción de que muchas claves — en la innovación — están en la forma en que nos organizamos socialmente. Más que en la tecnología per se. Por ello, como siempre, hacemos un llamado a pensar de forma crítica sobre qué y cómo diseñamos y construimos. Y sobre todo: a imaginar escenarios futuros, anticiparse a lo que puede venir para ciudadanía, empresas y administraciones, y comenzar a diseñar modelos de vivir y hacer economía que garanticen el bienestar de todos dentro de los límites del planeta.
Si estas son cuestiones que te preocupan y que estás intentando abordar con tu trabajo, aquí tienes a tus aliados.