No nos podemos bañar dos veces en el mismo río. Lo único constante es el cambio” (Heráclito de Éfeso, s.V a.C.).

Hay un patrón recurrente en las organizaciones y proyectos que quieren hacer bien las cosas. En las que entienden que el mundo está en constante cambio y prosperar significa navegar esta complejidad.

Estas organizaciones y equipos pueden tener personas comprometidas. Datos sobre los movimientos que se producen en su contexto, y sobre el impacto que están generando en él. Hacen cosas continuamente, tratando de combinar rapidez con rigor: rediseñan procesos, lanzan iniciativas, repiensan constantemente la comunicación, incorporan nuevos criterios a sus decisiones. Y sin embargo… algo no termina de moverse. Muchos cambios se quedan en la superficie. Las dinámicas que producen los problemas permanecen immutables.

No es un problema de intención. Es un problema de marco conceptual (y metodológico).

Las herramientas disponibles para acompañar transiciones complejas — organizacionales, territoriales, sectoriales — están mayoritariamente construidas para mejorar de forma incremental lo que ya existe, no para transformar las condiciones que lo producen. El propio Design Thinking tradicional es un ejemplo de esto. Abordan los síntomas, sin profundizar en las condiciones que los generan.

Regeneración Creativa nació de años de trabajo en proyectos donde esa tensión se hacía patente.

El problema real

No hablemos de cambios cosméticos. Hablemos de verdaderos retos de transición, esos que enfrentan organizaciones y territorios en un entorno volátil como el actual, donde las crisis ecosociales tambalean los cimientos del mercado y de la propia sociedad. Tratamos de crear soluciones con buena voluntad y con creatividad, pero las condiciones que determinan qué puede ser creído, pensado y realizado dentro de un sistema rara vez son inalteradas.

Cuando hablamos de condiciones, hablamos de las infraestructuras materiales que organizan la vida cotidiana — los espacios, los objetos, los sistemas de distribución, las plataformas digitales. Hablamos de las normas, escritas y no escritas, que definen qué es legítimo y qué es posible. De las relaciones (de poder) entre actores que determinan quién puede participar y quién es tomado en serio. De las cosmovisiones — las creencias sobre cómo funciona el mundo — que hacen que ciertas soluciones parezcan obvias y otras directamente impensables.

El ejemplo del urbanismo es paradigmático. La materialización de ciertas infraestructuras hacen que el uso del coche individual sea la opción racional para casi cualquier tipo de desplazamiento… y esto, a su vez, genera una visión sobre el mundo, sobre lo que es posible y deseable. Ninguna campaña cultural podrá revertir esto por sí sola, si no hay una intervención en la infraestructura material que produce lo posible.

Más allá del ámbito del urbanismo, este principio opera en cualquier sistema. Una organización cuya estructura de incentivos recompense el corto plazo, no producirá innovación disruptiva porque se haga un taller de Design Thinking. Un ecosistema territorial sin mecanismos estructurados de gobernanza compartida fallará al tratar de realizar diagnósticos participativos y la participación no será sino cosmética.

La proposición central de Regeneración Creativa es esta: diseñar la transición requiere diseñar las condiciones que la hacen posible.

Otra cosa distinta, será simplemente gestionar los síntomas de los problemas, sin transformación real.

¿Y por qué esto es especialmente importante ahora? Las transiciones que enfrentan hoy las organizaciones y territorios no son ajustes dentro de un sistema estable. Son reposicionamientos dentro de un sistema que se está reconfigurando — por presiones ecológicas, socio-culturales, tecnológicas, económicas, político-legales… que se alimentan entre sí. Las crisis climáticas, los límites de los recursos, la reconfiguración de los mercados, la erosión de la confianza institucional: no son simplemente cuestiones de sostenibilidad. Son las condiciones de época en las que cualquier organización que quiera ser relevante en lo que viene tiene que aprender a moverse. Navegar esa complejidad exige capacidades que van más allá de la adaptación incremental. Exige capacidades para rediseñar las propias condiciones mientras se opera en ellas. Para regenerar – mejorar e impulsar, en lugar de erosionar – las capacidades de nuestros sistemas de producir prosperidad y bienestar.

Eso es lo que Regeneración Creativa intenta hacer posible.

Tres movimientos, un ciclo

El marco conceptual de Regeneración Creativa sigue tres movimientos que se retroalimentan en un ciclo completo. No son necesariamente fases secuenciales. Más bien, áreas de acción que se informan mutuamente, de forma iterativa.

Explora es el primer movimiento: conocer el sistema en el que estamos. No solo el mercado o el sector, sino el sistema en sentido amplio. Quién participa y cómo (actantes humanos… y no-humanos). Qué normas y cosmovisiones determinan lo que puede ser pensado y realizado. Qué relaciones estructuran lo posible (y lo deseable). Qué infraestructuras materiales producen los comportamientos que observamos. Cómo ha evolucionado el sistema hasta aquí… y hacia dónde podría evolucionar (en un ejercicio de Futuros).

No buscamos catalogar el entorno con cajitas conceptuales estructuradas y rígidas. Buscamos comprender, de forma dinámica, las condiciones que producen el entorno actual.

Activa es el segundo movimiento: el propósito, la intención, la estrategia. No se trata de una planificación racional que deduce objetivos de un análisis — pues estos métodos ya se han probado rígidos y dados a la obsolescencia. Se trata de un proceso de construcción de sentido compartido. Activar es ayudar a una organización o comunidad a articular quién es, hacia dónde quiere ir y por qué eso importa. Y traducir esa visión en metas concretas, en hipótesis explícitas sobre cómo producir cambio, en una hoja de ruta (ágil y dinámica) que sea honesta sobre la complejidad del camino.

Impulsa es el tercer movimiento, y es donde Regeneración Creativa hace algo que pocos marcos nombran con claridad: constituir. No implementar — constituir. O lo que algunas personalidades académicas llaman ‘design as infrastructuring’ (más allá de ‘design as projecting’).

Esta diferencia no es baladí. Implementar significa ejecutar lo que se decidió en la estrategia. Constituir significa dar forma a las experiencias, los artefactos y las infraestructuras que harán que ciertos comportamientos, relaciones y creencias sean posibles — y que contribuyan así a la transición.

Impulsa trabaja simultáneamente en dos dimensiones. La dimensión que podríamos relacionar con eso que el Design Thinking suele llamar “deseable”: la experiencia vivida — lo que las personas sienten, hacen y experimentan en contacto con lo que la organización o los actores que la producen. La segunda dimensión es lo que podríamos relacionar con lo “factible” – o “posible” – en Pensamiento de Diseño: los protocolos e infraestructuras que sostienen esas experiencias y las producen. Ambas dimensiones representan el frente visible y el andamiaje invisible. Ambas se diseñan. Y ambas (re)producen las condiciones del entorno.

Repensando el Diseño; Diseñando las Transiciones

La relación entre Impulsa y Explora es clave en nuestro marco metodológico. Lo que se constituye en Impulsa entra en el sistema, modifica sus condiciones, y produce una nueva realidad que Explora encontrará en la siguiente vuelta del ciclo. El sistema que estudiaremos y viviremos la próxima vez no es el mismo que el de la primera vez — porque lo que hemos constituido lo ha transformado. «No nos podemos bañar dos veces en el mismo río”…

Cada ciclo completo de Regeneración Creativa no solo mejora – regenera – lo que hace un sistema (una organización, una comunidad, un territorio…). Ese es el tipo de aprendizaje que produce transformación real. Pero a menudo, es también el que más se evita — porque la mayoría de las herramientas disponibles no están diseñadas para provocarlo… y porque es el más incómodo.

Para quién es Regeneración Creativa

Esta comunidad, y este marco metodológico, no son simplemente para organizaciones que quieren comunicar mejor lo que ya hacen. Más bien, para organizaciones, comunidades y territorios que ya saben que tienen que cambiar algo más profundo — y que no tienen todavía un marco para pensar y abordar ese cambio.

El tipo de reto que aborda Regeneración Creativa no lo define el sector. Lo define la naturaleza de los retos: aquellos que no pueden resolverse optimizando las prácticas existentes porque esas prácticas son parte del problema; aquellos que requieren equilibrar la participación de múltiples actores con materialización y consolidación de soluciones concretas.

Eso puede ocurrir en muchos lugares a la vez.

En una empresa que ha llegado al límite de lo que puede mejorar dentro de su modelo actual — y necesita repensar su propósito, su cadena de valor y su relación con el ecosistema en el que opera, no solo sus procesos internos.

En una startup o proyecto emprendedor que quiere construir desde el principio con una lógica diferente — y necesita un marco que integre entorno, estrategia, e impacto sin tratarlos como compartimentos separados.

En una institución cultural, educativa o pública que siente que su rol está cambiando — que las comunidades a las que sirve han cambiado, que la legitimidad del contrato social que la sustentaba se ha erosionado, y que necesita reimaginarse sin perder lo que la hace relevante.

En un municipio, comarca o territorio que quiere activar una transición desde dentro — no ejecutar un plan importado desde fuera, sino construir la capacidad colectiva para generar su propia estrategia de futuro con los actores que ya forman parte del territorio.

En una organización de la economía social — fundación, asociación, ONG… — que trabaja con propósito explícito pero necesita alinear mejor su estrategia, sus herramientas y su modelo con la transformación sistémica que dice querer producir.

En cualquier contexto donde alguien — un líder, un equipo, una comunidad — se enfrenta a una transición que no tiene hoja de ruta conocida, donde las respuestas anteriores ya no funcionan y donde el reto no es solo qué hacer, sino cómo generar la capacidad colectiva para decidirlo y sostenerlo en el tiempo.

Lo que une a todos estos casos no es el sector ni el tamaño. Es que el problema real no está en la superficie — está en las condiciones que la producen. Y que abordarlo exige trabajar simultáneamente en lo que el sistema es, hacia dónde quiere ir, y qué hay que constituir para que esa transición sea posible… y deseable.

Una invitación

El marco metodológico de Regeneración Creativa está disponible en Creative Commons. Precisamente porque entendemos cómo en la construcción de valor de este marco han intervenido muchas personas distintas, y porque más valor tendrá cuantas más personas lo usen, lo cuestionen y lo hagan evolucionar.

Este espacio es donde ese proceso ocurre en público. Cada episodio del podcast, cada reflexión, cada conversación con profesionales de otros campos… es un cuestionamiento, una iteración, una evolución del propio marco metodológico. Lo que publicamos aquí no es la versión definitiva de Regeneración Creativa (y nunca lo será). Es el proceso continuo de convertirse en algo nuevo – abrazando el cambio.

Finn Janning, inspirado por Heráclito, decía que ”abrazar el cambio no es rendirse, sino un acto de lucidez”.

⚪ Y tú, ¿cómo diseñas las transformaciones?

Pedro Sáez Martínez

Un mundo nuevo está formándose continuamente, poniéndonos al frente horizontes inspiradores, a la par que retos complejos. En este espacio intermedio, entre lo que es y lo que podría ser, Regeneración Creativa es una comunidad de práctica e investigación que busca darle vida a lo que está por venir.

Autoría: Pedro Sáez Martínez

 

Referencias:

Sáez Martínez, Pedro, Begoña Sáiz, and Jimena González Del Río. 2026. “Creative Regeneration: First Approach and Testing of a Comprehensive Methodology for Designing the Transition to Sustainability.” The International Journal of Designed Objectshttps://doi.org/10.18848/2325–1379/CGP/A147